Instalar un Desfibrilador Externo Automatizado (DEA) es un paso vital para la seguridad de cualquier espacio, pero el cumplimiento de la normativa no termina con la compra del equipo. En España, las diversas regulaciones autonómicas imponen obligaciones estrictas cuya omisión puede derivar en sanciones administrativas graves.
A continuación, detallamos los errores más frecuentes que debes evitar para mantener tu espacio cardioprotegido dentro de la legalidad.
Errores comunes con tu desfibrilador que pueden costarte una sanción
Deficiencias en la señalización y ubicación
No basta con tener el equipo; debe ser localizable en segundos.
- Señalética incorrecta: Es obligatorio utilizar la simbología universal recomendada por el ILCOR. Usar carteles caseros o que no sigan los estándares de color y forma es motivo de infracción.
- Ubicación inaccesible: El DEA debe estar en un lugar visible, céntrico y equidistante de las zonas de riesgo. Si el equipo está bajo llave o en un despacho cerrado durante el horario de apertura, incumples la norma de disponibilidad inmediata.
No realizar la «Declaración Responsable»
Uno de los errores legales más graves es instalar el desfibrilador y no comunicarlo a las autoridades sanitarias.
- Falta de registro: Antes de su puesta en funcionamiento, es obligatorio presentar una declaración responsable ante la Consejería de Salud correspondiente.
- No comunicar cambios: Si trasladas el DEA, cambias de titularidad o retiras el equipo, debes notificarlo en los plazos legales (generalmente entre 15 y 30 días).
Descuidar el mantenimiento de consumibles
El titular del espacio es el responsable legal del estado del aparato.
- Parches y baterías caducados: Los electrodos y las baterías tienen una vida útil limitada. Tener un DEA con parches caducados equivale legalmente a no tener nada en caso de inspección.
- Kit de rescate incompleto: Muchas normativas exigen una dotación material mínima junto al DEA: tijeras corta-ropas, rasuradora, gasas y mascarilla de ventilación. No disponer de estos accesorios se considera una negligencia en el mantenimiento.
- Falta de registro de control: En regiones como Aragón, es obligatorio llevar un registro mensual firmado que verifique el estado operativo del equipo.
Errores en la formación del personal
El DEA solo es útil si hay alguien capacitado para usarlo.
- No tener personal formado en turno: La ley exige garantizar la presencia de, al menos, una persona acreditada durante todo el horario de actividad.
- Cursos de reciclaje caducados: La formación inicial en Soporte Vital Básico (SVB) y DEA expira. Dependiendo de la comunidad autónoma, el personal debe realizar cursos de reciclaje cada 1, 2 o 3 años. Si la acreditación del personal ha caducado, la instalación deja de cumplir los requisitos legales.
Fallos en la comunicación tras el uso
Si el dispositivo se utiliza en una emergencia, el protocolo no termina con la asistencia médica.
- Plazos de notificación: Es obligatorio remitir el registro electrónico del DEA y el informe de la actuación (modelo Utstein) a las autoridades sanitarias. Los plazos son muy estrictos: desde las 24 horas en La Rioja o Canarias hasta un máximo de 72 horas en la mayoría de las regiones. No hacerlo es una infracción grave.
Conclusión
Mantener un DEA en regla es una responsabilidad continua. Una omisión en el mantenimiento o una formación caducada no solo pueden anular la eficacia del dispositivo en una emergencia, sino que exponen al titular a fuertes sanciones económicas y responsabilidades civiles.
Un desfibrilador sin mantenimiento es como un extintor vacío: visualmente cumple, pero en el momento del incendio, su inutilidad se convierte en el mayor riesgo.




